Quiero volver a despertarme a las 5 de la mañana, quiero no desayunar por los nervios, quiero coger el coche y mirar las calles durmiendo. Quiero llegar al aeropuerto y ver a toda esa gente que viene, que va, que dice hola o que se despide para no regresar. Quiero volver a estar sentada en una silla y desesperarme por tanta espera, quiero ver los aviones despegar y aterrizar. Quiero caminar por todas partes hasta encontrar mi puerta de embarque, quiero ver a la azafata que sonríe de forma falsa, quiero entrar al avión y emocionarme como una niña pequeña. Quiero prepararme para despegar y sentir miedo cuando hay turbulencias, quiero pasearme por todo el pasillo mirando a la gente que duerme, que lee, que escucha música, que mira la película mala que ponen en la pantalla, quiero estar incómoda en mi sitio y no poder dormir. Quiero aterrizar y ver el paisaje por la ventanilla, quiero ver al capitán como me despide asegurándose de que el viaje me ha gustado, quiero entrar en el aeropuerto y buscar nerviosa a esas personas que tanto he echado de menos, quiero encontrarlas e ir corriendo junto a ellas, quiero abrazarlas y no soltarlas jamás, quiero llorar de alegría, quiero mirarlas a cada segundo y pensar en todo lo que tengo que hacer con ellas todavía. Quiero llegar a mi casa, dejar las maletas a un lado, quedarme quieta en un sitio, observando todo lo que he perdido este tiempo, quiero analizar cada rincón como si nunca hubiera estado allí, quiero que el moverme por cada habitación sea una aventura. Quiero pasearme por las calles y saludar a tantos amigos que la distancia los dejó en conocidos, quiero cerrar los ojos y escuchar todo el ruido del tráfico. Quiero salir al patio de noche y contemplar las millones de estrellas que me dicen que soy feliz otra vez. Quiero simplemente volver a sonreír cuando, al despertar, me encuentre de nuevo aquí.


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